EL CORAZÓN DE CRISTO
BASE Y CUMBRE DE LA COMUNIÓN

- REDENCIÓN -

OBJETIVO

Llegar a comprender que mi vida puede ser colaboración a la Redención con mi respuesta de consagración y reparación.

Comenzar la catequesis con la oración: Ven, Espíritu Santo y un Ave María.

EXPERIENCIA

Los discípulos se encontraron con Él, ¿y nosotros? ¿y tú? ¿te has encontrado con Él? ¿has sentido su presencia viva en tu corazón?.

MENSAJE

1. Siempre estará con nosotros

La vida cristiana tiene que estar marcada por este gran acontecimiento: ¡El crucificado ha resucitado!.

Jesucristo resucitado vivo de Corazón abierto es la clave para interpretar toda su vida y nuestra vida, es la síntesis definitiva de Cristo. Es la máxima revelación de Dios a los hombres.

Mostrándonos su Corazón, abriéndonos su intimidad nos revela quién es Él. El hombre Cristo Jesús: Hijo de Dios, Hijo de María, que nos revela el amor de Dios, que amó al hombre, a cada hombre hasta la cruz, que está cerca de cada hombre. Que nos busca, que nos llama. Que nos ama ahora con corazón humano, con ese mismo amor redentor, hasta el extremo. Con un Corazón humano. Que mantiene continuamente su acto de oblación por nosotros al Padre: Presentándole sus llagas y su Costado.

Que introduce a cada hombre en el drama de amor de su misterio de Redención. Que lleva ahora adelante con Corazón humano la obra de la Redención y nos pide colaboración. Que es sensible a la respuesta del hombre: podemos ser gozo para corresponder a su amor y le podemos producir una verdadera herida de amor con nuestros desprecios y faltas. Todo llega a su Corazón.

Que nos enseña con su Corazón humano como tenemos que amar a Dios y a los hombres. Que nos da con Corazón humano el Don del Espíritu Santo.

Tenemos muchas veces una imagen muy superficial de Jesucristo.

¿Lo habéis descubierto así?.

2. Tocados por su Amor

Cuando uno ha comprendido todo este misterio, si uno está convencido de todo esto, si le ha llegado a lo profundo del corazón, si ha sido….¡tocado por su Amor! Le sale una respuesta razonable, lógica: vivir a la luz de este misterio de Amor, reconocer y aceptar este amor, acogerlo, y vivir con Cristo vivo aprovechar todas las ocasiones para corresponder a su Amor.

3. ¿Cómo corresponder?
  1. A) Consagración: una respuesta al Amor.

Por medio de la consagración al Corazón de Cristo. Sólo Dios puede consagrar: es decir, hacer una cosa o una persona sagrada, que pertenece a Dios, que esta dedicada a Dios. Por ejemplo, la consagración de un templo.

En el bautismo, Dios nos consagra, se nos da la vida nueva, la vida divina de hijos de Dios. Somos de Dios, pertenecemos a Dios. Por eso, cada año, la noche de la vigilia Pascual renovamos nuestra consagración bautismal como fruto de la Redención de Jesucristo.

Nuestra vida de cristianos está en vivir nuestra consagración bautismal. La consagración al  Corazón de Cristo nos ayuda a profundizar y a vivir nuestra consagración bautismal con este matiz, con este conocimiento que tengo del misterio del Corazón de Cristo.

La consagración es el acto por el cual entregamos al amor de Dios nuestras personas, cualidades, acciones y todas nuestras cosas.  Porque reconocemos que todo nos viene del amor de Dios. Es un don total de si mismo al Amor. Como decía San Ignacio: “Tomad Señor y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento, toda mi voluntad”. Es abandonarnos y poner todo es sus manos con confianza.

Consagrarse es ponerse totalmente a disposición de Cristo. Ponernos como instrumentos en manos de Cristo que nos ama y que está realizando su obra grandiosa de amor: la salvación del mundo.

Consagrarse es quitar los obstáculos que le impiden al Señor darse a nosotros, transformarnos en Él. Podemos ver un ejemplo en el hecho acaecido a la santa madre de un sacerdote. La madre, ya anciana, cuando su hijo le comentó que quería hacerse religioso, rechazó decididamente la propuesta: “hijo mío, yo soy vieja, moriré pronto; quédate conmigo, cuando muera harás lo que deseas”.

Al día siguiente, la madre fue a misa y comulgó como de costumbre. Más tarde viendo de nuevo al hijo, le dijo: “hijo mío, ayer habló la madre, hoy habla la cristiana: hazte religioso como lo deseas, si quieres, hoy mismo”.

Consagrarse es dejarle a Cristo que Él tome posesión de nuestro corazón. Es abrirle las puertas de par en par de todo nuestro ser, de todo lo nuestro: porque Él quiere entrar en tu corazón, en tu vida.

Consagrarse es darse a Él, para que Él se de a mí. Es vivir con las actitudes, con los sentimientos de su Corazón, participados de su Corazón.

La consagración al Corazón de Jesús es un acto serio que se tiene que preparar tratando de ver la voluntad de Dios sobre cada uno.

B) Reparación: sólo lo entiende el que ama.

Cuando uno está tocado por este amor del Corazón del Señor también le responde con la reparación que va íntimamente unida a la consagraciónla completa y la perfecciona. Son dos formas de una misma respuesta de amor al Amor. Un amor que entiende que a Cristo resucitado vivo le llega hoy la respuesta del hombre.

No es un ser insensible, no se queda indiferente cuando los hombres no le aman. Cuando esto lo entendemos de alguna manera, de nuestro corazón sale una respuesta al Amor no amado: la Reparación.

La Reparación es amar al que nos ama hasta el extremo y no es amada. Reparar es volver al amor tocados por el Amor. Reparar es abrir de par en par el corazón para recibir tanto amor despreciado, olvidado. Reparar es atraer a los hombres a su Amor.

Cuando uno quiere reparar:

1.Trata de evitar el pecado para no ofender más al Señor. Lucha contra el pecado: trata de destruir las malas costumbres, dominar la concupiscencia.

A esta reparación la llamamos negativa.

2. Se siente movido a amarle más, a agradarle en todo, a vivir en su amistad en una relación de amor con Él.

Para esto trata de impregnar de amor todo lo que hace. A esta reparación la llamamos afectiva.

3. Y da sentidos a sus sufrimientos, dificultades….. uniéndolos a Cristo y ofreciéndolos con Él al Padre, como expresión de amor en reparación de nuestros pecados y de todos los hombres. También puede ofrecer algún sacrificio, alguna penitencia voluntaria.

A esta reparación la llamamos aflictiva.

CONCLUSIÓN

Si uno vive así, a la luz de este Misterio del Corazón de Cristo se siente envuelto por este Amor. Cambia la vida porque nos va identificando con Él: va poniendo en nosotros sus sentimientos, sus actitudes, su amor.. su mismo Corazón.

Se empieza a construir en nosotros la Civilización del Amor. Esa Civilización del Amor que hemos de extender a nuestras familias, pueblos, ciudades, a nuestra diócesis.

Unas familias, pueblos… donde Jesucristo sea el centro de todos los corazones. Donde sea conocido su Amor.

Donde todos nos abramos a recibir su amor.

Donde todos amemos al Amor. Donde todos vivamos el mandamiento nuevo del Amor.

Donde todos vivamos en comunión.

COMPROMISO

Rezar cada mañana y renovar durante el día el ofrecimiento de obras.